Te vi y me rendí
frente a la lava ardiente
de tus ojos negros.
Descubrí un sendero
estrecho donde podría detenerme a descansar
después de un día de
ostentosa labor bajo el limonero.
Intenté alcanzar las finas
amatistas que emanaban de tus labios tersos
Y sin más, me perdí
en el camino frondoso de tu
intermitente cuerpo.
Encontré una fruta madura
escondida en el medio de tu pecho
Fruta dulce y mortal que
empalaga y envenena de besos
Te vi… y me perdí
Y nunca más vi brillar esos
ojos negros.

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