desistir del impulso imprudente y lacónico
de
quererte de manera inverosímil.
No
pronunciar tu nombre cuando
Cae
la noche estrellada
Y
la fantasía de tenerte
Se
vuelve un espejismo de realidad.
No
puedo privarme
De
este deseo incontrolable
de
tomar tu mano y quemarme
con el calor vehemente de tu piel
aterciopelada.
No
puedo,
¡Te
juro que lo intento!
No
puedo más que quererte
De
la manera en que te quiero.



